EXPERIENCIA 2024
Un año más en Barberyn Reef. Nuestra clínica Ayurveda de referencia, a la que acudimos cada año para cuidarnos.
En mi tercer año, una vez más, tengo que agradecer a todo el equipo de Barberyn su dedicación, su atención, profesionalidad y su cariño.
Entre todos, han hecho que sintamos nuestra estancia como un tiempo de recuperación, de cuidados y mejora de lo más valioso que tenemos, nuestro cuerpo-mente.
Sentirnos con energía, alegres, tranquilas, descansadas…en definitiva, lo que hemos experimentado ha sido…el sentirnos bien.
Por supuesto, agradecer a las 21 personas que han depositado su confianza en mí para acompañarles en estos días y proceso de bienestar. Días de tratamientos y cuidados de la medicina Ayurveda, tan beneficiosos para todas y todos.
Muchas gracias.
Siempre a vuestra disposición.
Inma Caro
«Este verano he tenido la gran fortuna de haber pasado el mes de agosto en Barberyn Reef, una de las clínicas Ayurveda de Sri Lanka. Todo lo que allí he experimentado ha sido enriquecedor y sanador para mi cuerpo, mente y espíritu. El lugar en el que está, el trato y seguimiento personalizado de las médicos, los tratamientos diarios y variados de la mano de unas masajistas que siempre tienen una sonrisa que ofrecer, las comidas sabrosas y nutritivas, la posibilidad de hacer yoga, meditación…. así como el trato con todas las personas que allí trabajan, viven o pasan una temporada como pacientes, me ha hecho sentirme como en casa. He vuelto renovada y fortalecida, tanto por dentro como por fuera. Barberyn es un lugar en el que se respira paz, amabilidad, alegría y salud. Gracias Inma por hacer posible este viaje. Estoy segura de que volveré.»
I.I.
«La estancia en Barberyn ha sido una experiencia inolvidable de reconexión. Mente, cuerpo y alma encuentran un lugar donde son cuidadas. Un entorno natural y sostenible, un personal amable y acogedor y unas médicos que miran a los ojos y más allá. Y todo de la mano de Inma, sin ella y su calidad humana y profesional no habría sido posible. Espero volver el año que viene.»
I.C.
«Este año al entrar de nuevo en Barberyn Reef y cruzar el hall de recepción, para mí sorpresa, me emocioné de tal manera que no pude contener las lágrimas. Nada mejor para explicar el bienestar físico y mental que mi estancia el año pasado en Barberyn me aportó. Mil gracias a todos los que forman parte de este proyecto por su saber, su trabajo riguroso y su trato amable y delicado. Y mil gracias a Inma por haberme ofrecido esta oportunidad.»
M.H.
«La estancia en Barberyn supone una experiencia vital muy completa, además del bienestar físico que aporta el tratamiento ayurvédico: masajes, dieta y consultas para problemas individuales el entorno natural en el que se ubica el resort contribuye de forma importante a incrementar la satisfacción personal. En mi caso lo considero una experiencia muy positiva que deseo repetir el próximo verano.»
C.C.
«Quien busque armonía espiritual y física, acompañada de un sensible equipo humano, en Barberyn lo encontrará»
R.G.
«Mi experiencia en Barberyn ha sido muy sanadora tanto a nivel físico como por la claridad mental, la comida, la tranquilidad, los tratamientos tan completos te van renovando. El personal es muy amable. Inma y su equipo facilitan tanto los trámites como cualquier incidencia que surja, para ir solo o en grupo lo recomiendo mucho»
J.A.
«Una experiencia maravillosa.
Desde que traspasas las puertas de Barberyn Reef te sientes agasajado.
Una cálida bienvenida, cuidan cada detalle y sobretodo, cuidan de tí, te miman.
El trato por parte del personal, los tratamientos y la comida, todo exquisito.
Un lugar espectacular con personas maravillosas.
Sin duda, volveré»
I.Z.
«Para mi la experiencia de estar 1 mes en el Centro Ayurveda Barberyn ha sido el mejor regalo que yo me he dado. Por sus tratamientos, por el lugar, por el personal del centro, yo me sentía en la gloria, relajada, liviana y contenta, sin ninguna molestia corporal ni mental y con muchas ganas de reír. Me sentí feliz y muy agradecida estando allí.»
A.R.
Qué tal por Sri Lanka?
«Me han preguntado y me preguntan las personas cercanas con las que compartí que me iba en Agosto para hacerme una cura Ayurveda.
Mi respuesta automática es, “En el paraíso”, más por lo que he oído de él que por lo que sé. Eso de que no existe el pecado y los días están para disfrutarlos. Así me sentía en aquellos inolvidables momentos. Todo eran atenciones, la comida espectacular y la compañía sin sobresaltos inútiles. Disfrute y disfrute.
Claro que fui para eso, para darme un regalazo, para disfrutarlo, para decirme lo que me quiero y para compartir y darme y dar a los demás lo mejor que pudiera de mi persona.
Además todo se prestaba a ello y ha sido fácil.
Pasaba toda la mañana metido en tratamientos para mis males, entre acupunturas, masajes, vahos, baños y remedios de emplastos en la terraza del pepino, llevado por un estado de relajación continuada que además me tenían centrado en el momento presente o, medio adormilado en un duerme vela de que me voy a lo onírico y me vuelvo de ello.
Como soy vipasssanero el tiempo que quedaba libre lo dedicaba a seguir poniendo atención al presente, ya fuera al físico con el qi gong que hacíamos nada más levantarnos y al mental sentándome en grupo e individualmente.
Qué decir del grupo que venía de Bilbo, al que no conocía y no sabía cómo iba a encajar. Todo han sido facilidades tanto de la organización como de las demás participantes por lo que el espacio para explayarme desde mi sentir y ocurrencia tenían el camino despejado.
A fin de cuentas estoy muy agradecido. A la gente con la que compartí la estancia y a las personas que me atendieron allí que no escatimaron en todo tipo de tratamientos acorde a mis necesidades (a pesar del precio del aceite). Me he venido y aún me siento, muy lubricado.
Otra cosa importante es que desde mi desconocimiento de la medicina Ayurveda, me ha servido para tener otro enfoque distinto al que ya tenía de lo que requiero de cuidados, de lo que me conviene o no, de tener mejor salud… y esto no es poco.
Qué mas… pues que me he reído como hacía mucho que no me reía, sorprendiéndome incluso riéndome solo en la habitación cuando recordaba alguna escena graciosa.
Lástima de mi inglés cochambroso si no, aún hubiera disfrutado más aunque menos alguna situación concreta toda la gente en el resort me ponía facilidades de entendimiento. El cariño no tiene idiomas y el mimo de la atención con la que me trataban se expresaba en el idioma de las sonrisas, contacto suave y miradas cálidas.
En fin, una gozada, las mañanas, las tardes de té, los baños en la piscina y el mar, las meditaciones, las charlas en los momentos de tormenta… todo lo que no era tan agradable como por ejemplo la humedad pasaban a un discreto plano.
A creencia de que en este momento de mi vida tengo estos disfrutes porque me los merezco, solo puedo estar agradecido de que además lo de mi alrededor confirme esta creencia.
Muchas gracias a ti, a ti (mención especial a Inma), a mi, a Sri Lanka, a la vida y a la madre que nos parió.
Que os encontréis bien y seáis felices.»
J.A.
